NO HAY INTERÉS POR DENUNCIAR EN TAMAULIPAS


28 noviembre 2017



Autor:cMtro. Daniel Alejandro Peñaloza Medellín *Del colectivo “AMAT-Unamos la voz por la tierra”.

La participación ciudadana en Tamaulipas es un tema de importancia, hablar de ella es hablar de democracia que es en la actualidad nuestro régimen político. Fue necesario pasar por distintas revoluciones para implantar este concepto en la conciencia social e integrarlo en las constituciones nacionales. Sin embargo, este es un camino inconcluso, ya que el ciudadano, al parecer, no se involucra lo suficiente en la problemática común ni se decide a enfrentarla. O bien, las instituciones encargadas de generar las condiciones adecuadas para el desarrollo democrático no son eficientes. Tal es el caso de las denuncias ambientales ante la Procuraduría Federal de Protección Ambiental en Tamaulipas.

En este sentido es curioso observar que las denuncias ambientales en Tamaulipas disminuyeron del 2010 al 2016 de 103 a solo 44 (PROFEPA). Representando en el último año con la participación de solo el 0.8% en la región noreste. En contraste, las otras dos entidades en el noreste de México han mostrado un incremento. Como por ejemplo Nuevo León, pasó de 1,002 casos en el 2010 a 5,231 en el 2016. En este sentido es que importa la reflexión sobre cuáles son los motivos a esta baja de denuncias dentro de la entidad federativa.

Podría argumentarse que este fenómeno se debe a una disminución de la población en los últimos años. No obstante, los datos demuestran lo contrario: en el año 2000, el número total de habitantes en Tamaulipas era de 2 millones 753 mil personas y en el 2015 la cifra llegó a 3 millones 441 mil (INEGI).

Otro motivo podría ser la inexistencia de problemas ambientales en el Estado. Sin embargo, la evidencia demuestra que hay diferentes tipos de conflictos ambientales en territorio tamaulipeco, por ejemplo, el desarrollo urbano e industrial desordenado en la zona metropolitana de Tampico, Madero y Altamira (Vera, 2011; Batres 2012). Lo mismo ocurre en las ciudades fronterizas; ahí el impacto ambiental ocasionado por la industria pesada ha sido uno de los principales retos a los que se enfrentan los pocos grupos organizados de corte ambientalista. Como también la región central del Estado no escapa a los daños que causa la industria (Trujeque 1999; Hernández 2014).

En el municipio de San Fernando se tienen indicios de posibles conflictos derivados de la extracción y explotación de hidrocarburos. En dicha zona los ejidatarios de la Central Cardenista Campesina han buscado vías de entendimiento con las empresas a cargo de estos trabajos y con las autoridades responsables. Ante la ausencia de mecanismos de conciliación y subsanación, los productores han formado alianzas con organizaciones civiles, tal es el caso del colectivo Alianza Nacional contra el Fracking (Padilla, 2016; Reyes Vázquez, 2016). De acuerdo con los comuneros, la técnica de perforación está causando enfermedades en los ejidos Práxedis Balboa, Laguna de San Juan, Santa Gertrudis Misión del Norte Francisco J. Mujica, así como en los poblados pesqueros de Carbajal y el Barrancón del Tío Blas (Vázquez, 2016).

También pudiera haber otras causas del ínfimo número de denuncias ambientales en la entidad. Una de ellas es que las instituciones gubernamentales no  favorecen el uso de mecanismos de participación ciudadana. Otra sería el desinterés del propio ciudadano o su falta de conocimientos sobre estos mecanismos de vinculación social.

En Tamaulipas existen grandes retos en cuanto al fortalecimiento de la democracia. Es necesario recalcar que vivimos en un orden social donde la participación ciudadana es importante, como señala el artículo 30 de la Constitución: “La soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste […]”. Como sociedad, no hemos culminado la transición ante esta forma de gobierno, se debe de cambiar la mentalidad del creer que la democracia solo es generar votos para elegir al siguiente representante. Se necesita la participación activa de todo ciudadano en un margen positivo buscando la solución de la problemáticas las cuales se susciten. Como también contar con un gobierno que garantice la seguridad de este mismo y otorgue mecanismos eficientes de participación cívica.

Es deber del Estado el generar la estructura capaz de apoyar a los ciudadanos a la solución de las controversias, pero también es responsabilidad del ciudadano el buscar el solucionarlas. Vivimos en tiempos en donde ya no es necesaria la discusión sobre si existe o no existe un problema ambiental, es una realidad que acoge al planeta y en comunidad debemos el buscar solucionarla.

Unamos la voz por la tierra

Correo: danielamat89@gmail.com 

 

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