Tamaulipas, reflejo de un estado fallido mexicano: impunidad y omisión


El asesinato de la activista Miriam Elizabeth Rodríguez fue el colofón violento de un calvario que inició hace siete años y donde fue ignorada por dos gobernadores. P
Primero, Egidio Torre que no brindó seguridad a los tamaulipecos y donde San Fernando se erigió como un campo con un desagradable olor a muerte.
Aunque para Torre Cantú no pasaba nada, el secuestro y asesinato de la hija de Miriam Rodríguez y la falta de compromiso del Gobierno de brindar seguridad a sus ciudadanos orilló a la después activista a prácticamente encarcelarlos por iniciativa propia.
Aunque el dolor de perder a una hija no se desvanecería nunca, Miriam Rodríguez continuó su brega diaria de denunciar desaparecidos en el Colectivo de Desaparecidos de San Fernando erigidos por los familiares de los miles de personas a las que literalmente se las tragó la tierra en la Entidad cueruda. Y fue precisamente en San Fernando, donde el entonces candidato del PAN Francisco García Cabeza de Vaca se comprometió a no ignorarlos nunca más.
En una campaña inédita llegó a la Gubernatura. Y fue en su gestión cuando se escaparon 29 reos, entre los cuales estaban los asesinos de la hija de Miriam Rodríguez, por lo que denunció que su vida estaba en peligro y fue, por segunda vez ignorada por otro Gobernador, el que llegó a buscarlos para comprometerse a velar por la seguridad, no fue capaz de dársela a Miriam, a pesar de que la solicitó y existen pruebas en video de ello.
Y del Gobierno Federal, ni hablar. Es prácticamente inexistente en Tamaulipas. Todos se deslindan y la muerte sigue campeando en el territorio tamaulipeco.
Jiribilla
Y mientras héroes como Don Alejo, Miut, Miguel Nacud y Miriam Rodríguez se diluyen en el imaginario colectivo, figuras priístas como Manuel Cavazos, Tomás Yarrington y Egidio Torre López cuentan con numerosos edificios calles y colonias ostentan sus nombres
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