El egresado del Doctorado en Ecología y Manejo
de Recursos Naturales que imparte el Instituto de Ecología Aplicada (IEA) de la
Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Víctor Abraham Vargas Vázquez,
propuso la modificación de las herramientas que se usan actualmente para medir
“el efecto borde” en zonas deforestadas.
Dijo que el cambio de paradigma en los estudios
permitiría tener datos más exactos y evitar que se sigan perdiendo más áreas
como las selvas, que son deforestadas para actividades económicas.
Su propuesta obtuvo el Premio Tesis de Calidad
de Doctorado en el Área Biología y Química, con la tesis que denominó “Efecto borde en las especies de árboles y
arbustos en áreas de selva con diferentes tiempos de perturbación”, que fue
dirigida por el Dr. Arturo Mora Olivo, Director del IEA.
Refirió que la investigación se realizó en el
Ejido Nuevo Pensar del Campesino en el municipio de Gómez Farías, Tamaulipas,
en la zona tropical de la Reserva de la Biosfera El Cielo.
Explicó que el “Efecto Borde” consiste en el
cambio en las condiciones ambientales, que influyen en la estructura de las
comunidades y su funcionamiento dentro de los ecosistemas, en sitios adyacentes
a las áreas que han sido deforestadas.
“Es decir, pensamos que cuando hacemos un
cambio en el uso de suelo, una deforestación, afectamos solamente el área donde
se realizó la modificación, pero resulta que no, también se modifican las áreas
circundantes”.
“Porque al eliminar esos árboles tenemos un
mayor ingreso de luz, un aumento en la temperatura, una disminución en humedad,
incremento en la fuerza del viento, ingreso de plagas, y un sinfín de
situaciones, que van a afectar los ecosistemas”.
“Escogimos la selva debido a que se distribuyen
en zonas planas, lo cual la hace susceptible a la pérdida de cobertura, porque en
ese tipo de zonas hay mayor factibilidad para el desarrollo agrícola, lo que ha
ocasionado que este ecosistema se esté perdiendo en México”.
“Por lo cual decidimos analizar cómo cambian
las poblaciones y las comunidades de árboles a través del efecto de borde,
considerando los diferentes tiempos de perturbación. Consideramos que no es lo mismo ese efecto a
lo largo del tiempo”, indicó.
“En el trabajo estamos proponiendo un cambio en
el paradigma, de cómo se estudia este efecto, debido a que principalmente se ha
estudiado con base en la distancia del área perturbada, pero resulta que
estudios han encontrado que la distancia varía mucho”.
Señaló que ha sido necesario analizar las
condiciones ambientales para poder evaluar el efecto sobre los ecosistemas, “en
este caso usamos sensores y estudiamos también la relación entre los atributos
ambientales, con respecto a las variaciones en abundancia en los árboles y
arbustos”.
Y para finalizar, destacó la importancia de
implementar un nuevo sistema de evaluación, “porque actualmente estamos bajo un
proceso por el cambio climático, el cual es medido por las tasas de
deforestación, y si no tenemos una herramienta capaz de predecir cómo está
influyendo está perdida de cobertura a nuestros ecosistemas, posiblemente vamos
a seguir teniendo pérdidas”, concluyó.








