Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Conocedor del proceso biológico de la vida y la muerte, el Dr. Faustino López Vargas, reflexiona acerca de este acontecimiento natural del ser humano, que toma fuerza, (ya sin el ingrediente del sufrimiento), el Día de Muertos.
El también senador suplente de MORENA, explica:
En pocos países del mundo, existe la tradición tan arraigada durante siglos como el ritual del día de muertos en nuestro México, desde hace milenios, se colocan ofrendas florales encima del ataúd, previo a la sepultura. La vida de los muertos está en la memoria de los vivos.
El momento de la velación (previo a la inhumación) tiene ciertas peculiaridades. En la velación, en casa del difunto o en agencia de inhumaciones se hacen comentarios de todo tipo. Un proceso singular, es la procesión de familiares y amistades (en vehículos o a pie) al cementerio, llevando ramos o coronas de flores. Algunos detalles interesantes suceden en la inhumación cuando alguna persona cercana a la familia del difunto, pronuncia palabras alusivas en despedida al difunto.
Llama la atención, la singularidad, cuando al pasar el tiempo la gente visita la tumba, llevando alimento y bebidas predilectas del difunto como ritual, en recuerdo hermoso de haber compartido el pan y la sal en familia de aquel ser querido, cuando estaba en vida.
Por fortuna, muchos de nosotros, seguimos conservando esa serie de tradiciones, para que a través de los años perdure en nuestra mente, la figura de la persona que fue muy estimada por el grupo de personas, que acuden de buena fe, a visitar la tumba de sus ancestros.
Quizás lo terrible, no sea la muerte, sino el proceso de morir.
No hay duda de que todos vamos en la fila, esperando el instante en que dejemos de pertenecer al mundo de los vivos para dejar nuestra corporiedad y avanzar en el alma que nos corresponda para de acuerdo a las creencias religiosas -resucitemos o encarnemos en otro lugar, y en otro tiempo.
La muerte es una separación. El hombre no tiene descanso hasta que descansa en Dios.
Lo que todos sabemos es que aquel lugar, que es el estado de muerte…debe estar muy tranquilo, nadie ha podido regresar de ahí. Incierto es el lugar donde la muerte te espera, puede ser en cualquier lugar.
Nadie ha respondido la incógnita de qué se siente al dejar de estar vivo, cuando se parece.
Es el momento de la muerte cuando uno comprende la nada de todas las cosas.
Si tenemos la suficiente FE, entonces estaremos convencidos de que cuando nos vayamos de este mundo estaremos en paz…








