DIA DEL ABUELO

Contextos/Gerardo Flores Sánchez

Dia del abuelo

Este 28 de agosto se dedica a felicitar, honrar, reconocer y defender a quienes han cumplido y rebasan los 60 años de edad. A ellos se les ha llamado viejos, ancianos, adultos en plenitud, personas senescentes, adultos mayores, personas mayores o abuelos. Cada término utilizado para designarlos tiene marcos jurídicos, ideológicos, sociales, culturales, políticos específicos, en los que por ahora no profundizaremos.

En mi caso como bisabuelo, me acomodaré a este día del abuelo.

Pero ¿desde cuándo y por qué el mundo y nuestro país han llegado a esta conciencia sobre la importancia de este grupo de edad que, en promedio hoy representa el 12% de la población y que en 2050 será casi el 25%?

En el mundo desarrollado, después de la segunda guerra mundial en los años 50s y sobre todo en los años 70s se empezaron a sentir los efectos del envejecimiento poblacional en la productividad agrícola e industrial y en el incremento de demandas sociales. Esto puso en alerta a la ONU y el 14 de diciembre de 1978, acordó convocar a una asamblea mundial para analizar sus múltiples implicaciones y definir un curso de acción para atenderlas en el marco de una política internacional.

La asamblea se realizó en Viena del 26 de julio al 6 de agosto de 1982. Se aprobó un Plan de acción internacional sobre envejecimiento, enfocado en los temas de salud y nutrición; protección del consumo, vivienda y medio ambiente; familia; bienestar social; seguridad del ingreso, empleo y educación.

En conmemoración a esa histórica asamblea, en diversos países se celebra en agosto el mes de la vejez y en México, se instauró en 1983, día 28 como Día de los abuelos, con la intención de destacar el valor que para las familias tiene su experiencia y sabiduría. En 1998, desde un marco de sus derechos humanos, se estableció oficialmente la designación de esa fecha, como el Día Nacional del Adulto Mayor.

En 1990, la ONU estableció al 1º. de Octubre como Día Internacional de las Personas Mayores, para invitar a la comunidad internacional a reflexionar sobre el envejecimiento poblacional y el compromiso de crear unz sociedad más inclusiva para su bienestar.

Finalmente, en 2011 también la ONU declaró al 15 de junio como Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la vejez para expresar el rechazo a toda forma de violencia con este grupo de población y la obligación de los estados de proteger sus derechos.

Son muchos días de celebración, pero los datos estadísticos de economía, salud, trabajo, educación y participación política, revelan que los adultos mayores, en un mundo con crisis económica, desigualdad extrema, guerras, hambre y violencia generalizada, siguen siendo uno de los sectores más vulnerados y expuestos a la violación sistemática de sus derechos humanos.  Esta realidad, esta situación se puede describir coloquialmente como “mucho ruido y pocas nueces”.

Por eso la mejor manera de celebrar a nuestros adultos mayores, no es solo recitándoles sus derechos humanos, tomarse una foto con ellos y elogiarlos solo en los días que les dedica el calendario oficial. Una mejor manera y más efectiva es otorgándoles apoyos efectivas y oportunidades para su acceso al trabajo, a la salud y a mejores condiciones de vida.

En ese sentido es que precisamente resalta el valor social y humano de la política pública de bienestar de México que, puso en acción el gobierno federal, con el establecimiento a nivel constitucional de la pensión universal para las personas mayores, que actualmente alcanza los 6 mil pesos bimestrales, que reciben casi 13 millones de mexicanos y que representa una inversión social anual de unos 465 mil millones de pesos. Además de la pensión el programa de pensión para más de 1 millón de mujeres de 60 a 64 años.

Aunque no hay todavía datos precisos, de cuántos de los 13.4 millones de personas que son una proporción muy importante, pues del 8.5% de adultos mayores que en 2016 estaban en pobreza extrema, para 2022 se registró una disminución a 4.8%, según el CONEVAL.

Sin embargo, a pesar de la disminución de adultos en pobreza extrema, se triplicó su carencia de acceso a servicios de salud. Ante esta situación, con el gobierno de Claudia Sheinbaum, se ha abrió su acceso universal a servicios de salud en el IMSS Bienestar. Al mismo tiempo entró en operación el Programa de visitas y atención primaria domiciliarias “Salud Casa por Casa” dirigido específicamente a los adultos mayores y personas con discapacidad.

En Tamaulipas todos estos programas están en marcha. Se estima que más de 300 mil adultos mayores reciben la pensión de bienestar y se han realizado 37 mil visitas domiciliarias. Su avance no ha sido fácil, pues está enfrentando y resolviendo todo tipo de problemas de pobreza, desmantelamiento y corrupción del sistema de salud e inercia burocrática, que dejaron 30 años de una política económica elitista que sacrificó el bienestar social de los grupos más vulnerables, como lo son el de los adultos mayores.

Por lo pronto, al inicio del próximo mes de septiembre, todos los adultos mayores recibirán su pensión de bienestar. Entonces sí que se sentirán festejados. A los que viven holgadamente, no les molestará un poco más de dinero. A los que tienen ya un ingreso, un salario o pensión de su trabajo, pero insuficiente para sus gastos, les aliviará algunos de sus apremios económicos. Pero para los que no tienen pensión, que viven en pobreza, están enfermos y/o padecen alguna discapacidad, recibir su pensión de bienestar será un verdadero día de fiesta.

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