ENTRE EL DIÁLOGO, LA EDUCACIÓN Y LA LIBERTAD DE FE
Columna: Conciencia Ciudadana
Por: Luis Armando González Isas
Hoy inicio mi columna con tres cosas que me llamaron la atención y se las quiero compartir. Tres hechos distintos, pero que, de una u otra forma, nos recuerdan que México sigue siendo un país donde el diálogo, la educación y la libertad todavía tienen voz.
En primer lugar, la Universidad Autónoma de Tamaulipas, dio una gran muestra de apertura y pluralidad al organizar los foros de consulta sobre la reforma electoral los días 6 y 7 de noviembre.
Ahí participaron ciudadanos, partidos, académicos y organizaciones sociales en un ejercicio que fue mucho más que un simple debate sobre leyes: fue un recordatorio de que cuando la universidad se abre al pensamiento libre, el conocimiento se convierte en puente y no en trinchera.
El rector Dámaso Anaya lo resumió bien: fue un espacio para escuchar, reflexionar y proponer. Algo que tanta falta nos hace hoy.
En segundo lugar, me llamó la atención el esfuerzo de la Secretaría de Educación Pública, encabezada por Mario Delgado Carrillo, con la Tercera Jornada Nacional por la Paz y Contra las Adicciones.
En un país donde las drogas y la violencia golpean a nuestras juventudes, ver a maestros, estudiantes y padres de familia unidos por la prevención es motivo de esperanza.
Delgado lo dijo claro: “Queremos que nuestros estudiantes crezcan sanos, fuertes y felices.” Y eso debe ser más que un lema, debe ser una meta diaria en cada escuela del país.
Y el tercer tema, quizá el más sonado: la retirada de la iniciativa que buscaba regular los contenidos religiosos en redes sociales, impulsada por el diputado Arturo Ávila.
En una reunión con un buen número de líderes religiosos de distintas denominaciones, el legislador federal manifestó públicamente que daría marcha atrás a su pretensión de reformar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que buscaba supervisar y censurar las redes sociales de iglesias y ministros de culto.
La respuesta del país fue clara y contundente: la fe no se censura.
Pastores, sacerdotes, creyentes y ciudadanos de diferentes credos se unieron para defender la libertad religiosa y de expresión.
Finalmente, el legislador reculó, y eso nos recuerda que cuando el pueblo levanta la voz, la libertad prevalece.
“Ningún ente puede ser árbitro de la fe”, dijeron los líderes religiosos. Y tienen toda la razón.
Tres temas, tres señales.
Desde las aulas hasta los templos, desde los foros universitarios hasta las redes sociales, México nos demuestra que aún hay espacio para la razón, la esperanza y la fe.
Porque, al final, como dice la Escritura:
“La luz en las tinieblas resplandece.”
Y hoy, más que nunca, esa luz viene del pueblo que no deja de hablar, de enseñar y de creer.
Por hoy es todo.
Nos leemos hasta la próxima, pero no sin antes dejarles una pregunta…
¿Qué importante político tamaulipeco no asistió a dos reuniones del nuevo partido donde milita y que, según los politólogos del café, no fue porque no está de acuerdo con su presidente?