¿SERÁ MUJER LA PRÓXIMA GOBERNADORA ?
Columna: “Conciencia Ciudadana”
Por: Luis Armando González Isas
En política, nada ocurre en el vacío. Lo que pasa en los hogares, en los negocios y en los congresos suele responder a la misma lógica: quién ejerce el poder, cómo lo ejerce y hasta dónde se le permite llegar. Las noticias recientes lo confirman.
En el sur de Tamaulipas, Tampico, Madero y Altamira cerraron 2025 como la región con más denuncias por violencia familiar en todo el estado. Más de dos mil carpetas en un solo distrito. No es solo una estadística incómoda, es el reflejo de una realidad que las autoridades conocen bien y que, pese a los discursos, no ha logrado contenerse. Marzo fue el mes más crítico; diciembre, el de menor incidencia. El silencio también cuenta.
Mientras esa violencia se reproduce en lo privado, en lo público aparece el nombre de Joaquín Leal Jiménez, un joven empresario originario de Guanajuato que pasó de vender productos de limpieza a operar petróleo venezolano. Su empresa, Libre Abordo, facilitó la salida de crudo de PDVSA hacia mercados internacionales y ayudó al régimen de Nicolás Maduro a sortear las sanciones de Estados Unidos. Todo bajo la fachada de intercambios alimentarios. En este tipo de operaciones, la pregunta no es solo quién lo hizo, sino quién lo permitió.
Y en San Luis Potosí, el poder político también mostró sus costuras. La reforma electoral que obligaba a los partidos a postular únicamente mujeres a la gubernatura terminó vetada por el propio gobernador. La “Ley Esposa” nació con el discurso de la paridad, pero murió bajo el peso de la percepción pública. La sospecha de una norma hecha a modo fue suficiente para frenar su entrada en vigor y abrir una pregunta que sigue sin respuesta: ¿será mujer la próxima gobernadora por decisión ciudadana o por diseño legal?
La paridad es un mandato constitucional, no un atajo político. Cuando se fuerza o se personaliza, pierde legitimidad. El veto no cerró el debate; lo exhibió. Porque en democracia no basta con ganar, hay que convencer.
Violencia que no cede, negocios que cruzan fronteras con respaldo silencioso y leyes que se redactan al filo del poder. Son expresiones distintas de un mismo problema: la fragilidad de los contrapesos. Cuando nadie pone límites, el abuso se normaliza y la confianza se erosiona.
La política debería servir para ordenar, no para confundir. Y hoy, más que respuestas, lo que abundan son preguntas incómodas.
Y ya para acabar, en cosas más de casa o sea de nuestra amada capital. Qué bueno que se pudo solucionar el desperfecto en la línea de agua, provocado cuando una máquina rompió la tubería. Sin embargo, sería muy conveniente que los responsables de la obra revisen con mayor cuidado los planos de las redes hidráulicas, ya que este tipo de errores afecta a muchas familias. Hoy, varios vecinos estamos resintiendo las consecuencias de una falta de previsión que pudo evitarse.
Por hoy es todo y nos leemos en la próxima primero Dios.