Columna Opinión Económica y Financiera.
«TRIÓN FRENTE MATAMOROS Y ALTAMIRA: LA HORA DE LA VERDAD»
Dr. Jorge Alfredo Lera Mejía
Especialista en políticas públicas.
Hoy más que nunca, Tamaulipas se está mostrando como el epicentro logístico del despegue petrolero en aguas profundas.
Tras una década de idas y vueltas, el proyecto TRION, en el «Cinturón Plegado de Perdido del Golfo de México», entra en su fase decisiva. WOODSIDE Energy inició en el primer trimestre de 2026 la campaña de perforación, con el objetivo de extraer el primer petróleo en 2028.
Este desarrollo —el primero en aguas profundas en la historia de México— marca un punto de inflexión no solo para Pemex, su socio mexicano, sino para TAMAULIPAS, cuya infraestructura portuaria de Matamoros y Altamira será clave para sostener la operación.
El Puerto de MATAMOROS emerge como el centro logístico natural de las operaciones offshore por su cercanía al bloque Trion, ubicado a más de 2,500 metros de tirante de agua. Desde ahí se articularán embarques, embarcaciones de apoyo, tripulaciones, y servicios especializados, mientras que ALTAMIRA reforzará la cadena como polo industrial y energético del norte del Golfo, con capacidad para albergar talleres, patios y centros de mantenimiento para las contratistas del proyecto.
En este nuevo mapa operativo, TAMAULIPAS combina ventaja geográfica, infraestructura portuaria y ecosistema energético. La carretera costera Tuxpan–Matamoros, la red ferroviaria y la cercanía con el corredor industrial del sur de Texas amplían la competitividad logística frente a escenarios de alta complejidad técnica y climática.
Woodside ya tiene en marcha los principales contratos y activos del proyecto: la unidad de producción flotante (FPU) se construye en Corea y la unidad de almacenamiento y descarga (FSO) en China. Además, SLB recibió desde 2025 un contrato mayor para servicios de perforación en aguas ultraprofundas, mientras Weatherford y Subsea 7 gestionan módulos críticos como el control de presión (MPD) y la infraestructura submarina.
El reto es mayúsculo: se prevé la perforación de 18 pozos en una primera etapa de tres años, con una capacidad proyectada de 100 mil barriles diarios. Cada hito técnico acercará la posibilidad de consolidar una nueva provincia productiva para México, abriendo además un mercado de servicios especializados en aguas profundas.
Para Tamaulipas, la oportunidad va más allá del volumen de inversiones: el estado puede capturar empleo calificado, proveeduría local y transferencia de conocimiento, fortaleciendo su papel como plataforma de soporte onshore y nearshore para el Golfo de México. El ritmo de ejecución, la solidez de la cadena de suministro y la coordinación entre puertos definirán si esta vez el potencial energético se traduce en desarrollo regional sostenible.