Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- La aprobación de obras públicas urgentes en materia de drenaje y saneamiento marca un punto de inflexión en una crisis de infraestructura que, durante años, ha condicionado la vida cotidiana de miles de habitantes del sur de Tamaulipas. Así lo sostiene el regidor Félix Miguel Guillu Meraz, presidente de la Comisión de Desarrollo Sustentable y Cambio Climático, quien en entrevista subrayó que la clave de esta nueva etapa radica en la coordinación política y técnica entre los municipios de Altamira y Tampico.
“Obras de gran importancia por la problemática que venimos viendo aquí en el municipio”, definió el regidor al referirse a los proyectos aprobados en reciente sesión de Cabildo, particularmente aquellos destinados a atender el colapso del drenaje sanitario que ha provocado daños severos en vialidades y zonas habitacionales. Guillu Meraz precisó que votó a favor de dichas acciones por su carácter urgente, aunque advirtió que el reto es más amplio y exige una visión integral: “No solamente hagamos esas, hay otras problemáticas en otras colonias”.
Uno de los casos más representativos es el del fraccionamiento Gemma, donde el sistema pluvial inconcluso ha generado afectaciones persistentes. El regidor explicó que el proyecto para resolver esta situación contempla una inversión aproximada de 27 millones de pesos, a ejecutarse de manera conjunta entre ambos municipios. “Lo iban a trabajar en conjunto, la mitad Tampico y la mitad Altamira, y pues me parece muy bien”, afirmó, al precisar que esta cooperación ha sido históricamente esquiva por diferencias políticas entre administraciones pasadas.
De acuerdo con Guillu Meraz, los habitantes de esta zona llevan cerca de dos décadas padeciendo los efectos de un drenaje deficiente. “Ellos ya llevan años… hablan de cerca de 20 años que vienen batallando”, señaló, al reconocer que incluso el abandono de viviendas ha sido una consecuencia directa de la falta de soluciones estructurales. En su diagnóstico, el problema no se limita a fallas técnicas aisladas, sino a un rezago profundo en la planeación urbana.
Más allá de las obras inmediatas, el regidor colocó en el centro del debate la urgencia de contar con planes de ordenamiento ecológico y de desarrollo municipal, instrumentos que —dijo— resultan indispensables para evitar tragedias futuras. “Altamira requiere tener un plan de ordenamiento, tanto ecológico como municipal”, sostuvo, al advertir que la ausencia de estos marcos normativos incrementa el riesgo de inundaciones, pérdidas materiales y, en el peor de los escenarios, pérdidas humanas. “¿Cuánto vale una vida?”, cuestionó, al recordar episodios recientes de desastres en otras regiones del país.
Guillu Meraz enfatizó que la planeación estratégica no solo es una exigencia social, sino también un requisito para el desarrollo económico: empresas e inversionistas, explicó, demandan certidumbre en el uso de suelo y en la gestión territorial. En ese sentido, concluyó que el verdadero reto para Altamira no es únicamente corregir errores del pasado, sino garantizar un crecimiento ordenado y seguro, capaz de cerrar brechas históricas de rezago social y de infraestructura.