iPOR SEGUNDA VEZ MEXICANOS INVADEN EU!

La frase suena fuerte, casi incendiaria. Remite inevitablemente a 1916, cuando Francisco Villa cruzó la frontera y atacó Columbus, Nuevo México, en un episodio que tensó la relación entre ambos países. Aquella incursión fue armada, directa y dejó una marca histórica en la memoria bilateral.

Más de un siglo después, la palabra “invasión” vuelve a colarse en la conversación pública, aunque en un contexto radicalmente distinto. Esta vez no fueron tropas revolucionarias, sino reportes de drones en la zona fronteriza los que provocaron el cierre temporal del espacio aéreo en El Paso, Texas. La tecnología ha cambiado el rostro de los desafíos, pero la frontera sigue siendo un punto sensible.

La escena es distinta, pero el simbolismo permanece. Si en 1916 el cruce fue físico y visible, hoy el espacio aéreo se convierte en un nuevo territorio estratégico. El siglo XXI no solo exige vigilancia en tierra, sino también en el aire. La seguridad binacional ya no puede limitarse a retenes y patrullajes; debe incorporar inteligencia tecnológica y coordinación inmediata ante amenazas que no reconocen límites geográficos.

Mientras tanto, en Tamaulipas, otro tema pone bajo la lupa la relación entre poder y responsabilidad. El caso de Yahleel Abdalá, ex secretaria de Bienestar Social, ha generado polémica por presuntas irregularidades en la compra de despensas destinadas a programas sociales. Aunque no existe sentencia, su inasistencia a audiencias y la declaratoria como sustraída de la acción de la justicia complican su panorama legal.

Aquí el debate no debería centrarse en colores partidistas. El punto medular es la transparencia en el manejo de recursos públicos, sobre todo cuando están destinados a los sectores más vulnerables. Cada peso que no llega a su destino no es solo una cifra en auditoría; es un apoyo que faltó en la mesa de una familia. En medio de la revisión a la administración anterior, la tensión entre justicia y política se vuelve inevitable. Por eso la única vía legítima es el debido proceso, con pruebas claras y resoluciones firmes.

En el plano de la seguridad nacional, el llamado Operativo Enjambre, encabezado por Omar García Harfuch, fue presentado como un golpe estratégico contra estructuras criminales. Inteligencia, coordinación y mensaje político de firmeza. Sin embargo, la efectividad real no se mide por el despliegue ni por el impacto mediático, sino por los resultados sostenidos: redes desarticuladas, procesos judiciales sólidos y reducción tangible de la violencia.

La sociedad no necesita espectáculos, necesita tranquilidad. La paz no se construye en conferencias, sino en calles más seguras y en instituciones que funcionen, pero bueno en lo que cabe, con eso de que ya empezaron a detener hasta presidentes municipales, suena a que quieren hacer bien las cosas.

Y mientras la frontera enfrenta nuevos retos tecnológicos y los tribunales revisan posibles responsabilidades, el bolsillo de millones de mexicanos enfrenta otra realidad menos visible pero igual de urgente. Para 2026, una persona en zona urbana necesita al menos 4,843 pesos al mes para no ser considerada en pobreza por ingresos; en zona rural, 3,465 pesos. Si se trata solo de cubrir alimentos, la cifra baja, pero apenas alcanza para lo básico: tortilla, frijol, arroz, huevo, algo de carne, frutas esenciales y poco más.

El costo de la canasta alimentaria urbana aumentó 5.1 por ciento anual, por encima de la inflación general. En términos simples: sobrevivir es cada vez más caro. Y cuando el salario se queda corto frente a los precios, la estadística se convierte en angustia cotidiana.

La historia, la justicia, la seguridad y la economía parecen temas separados, pero en el fondo comparten una misma exigencia: instituciones sólidas y responsables. La frontera no solo se cruza con drones; también se cruza cuando fallan los controles, cuando se diluye la transparencia o cuando el ingreso no alcanza para vivir con dignidad.

Más de cien años después de Villa, la relación entre México y Estados Unidos sigue escribiéndose entre tensiones y cooperación. La diferencia es que hoy los desafíos son más complejos y menos visibles.

Y en medio de todo, la ciudadanía sigue esperando lo mismo de siempre: claridad, seguridad y oportunidades reales.

Por hoy es todo y nos leemos en la próxima, no sin antes mandar un cordial saludo a una familia que celebró 100 años en México, como lo es la familia: ISAS, quienes recientemente tuvieron esa celebración, recordándo con alegría sus ascendientes, mismos que provenían de tierra bíblica como lo es Israel.

Redaccion: