El caso Marx Arriaga
Por si faltaban más episodios en el circo político, ahí tienen uno nuevo del encargado de los muy criticados y para muchos muy malos libros de texto, el señor Max Arriaga. Este caso por sencillo que pueda parecer trae a la luz muchos puntos de análisis que a su vez demuestran una falta de no solo unidad y congruencia, sino de una soberbia nefasta.
El que quiso imponer un claro adoctrinamiento tendencioso en su llamada nueva escuela mexicana, ahora aparece atrincherado en su oficina por más de 70 horas después de que se le había pedido su renuncia. Misma que cuando le avisaron, desde ahí comenzó a protagonizar un lamentable show que en verdad es de vergüenza.
“Soy Obradorista” gritaba, como si eso le debiese dar un manto de impunidad y/o privilegios. Primero que nada, López Obrador siempre abogaba por la humildad y la mesura, segundo, el ya no es presidente, aunque lo adoren como el tlatoani de la llamada 4T. Si su nombre se lo pusieron en memoria a Carlos Marx, este último antes y no se levanta de su tumba y le pone al menos unas guajoloteras.
No es lo mismo un reconocido filósofo, economista, historiador, intelectual, etc., como lo fue Karl Marx, a este bufón de esta “nueva era educativa” de cuarta. De por si el texto que emanó de su pírrica sapiencia venía con muchos errores de todo tipo, los mismos que desde ahí le debieron de costar su puesto por incompetente.
Y no es que lo diga uno, he platicado con muchísimos maestros y personas del sector educativo que así lo consideran. Y todavía le ofrecían representar a México en una embajada, que mal de verdad. Y hablando de esto, ya el sistema gubernamental reparte embajadas ya no por preparación y estudios adhoc, sino por librarse de indeseables, que después son los que dan la cara por nuestra nación en otras latitudes.
Si de por si en el contexto internacional nuestra imagen no es de lo mejor, imagínense con este tipo de personajes regados por el mundo en nuestra supuesta representación diplomática. Que despropósito le hacen a su misma causa y ni se diga a la presidente Claudia Sheinbaum, quién pareciera que para muchos está de adorno.
Y que tristeza que el mismo Andrés Manuel quiera seguir controlando tantos hilos políticos, cuando debería como él mismo tantas veces lo repitió retirarse y dar paso a la era de la nueva mandataria. Sheinbaum termina malamente tratando de defender lo indefendible en sus mañaneras, y con tanta división interna que se está dando, agárrense que aun falta mucho por ver.
Hace años leí y estudié la filosofía marxista, en conjunto con Federico Engels, Max Weber y otros que abordaban y delinearon importantes directrices dentro de las ciencias sociales. Tan así que hasta ahora prevalecen sus obras y su legado.
Este seudo pensador Arriaga que ni a filosofo de Guemez llega, deberían de mandarlo, pero al polo sur, a ver si se congela un rato o para que allá les predique a los pingüinos.
Casos así no son privativos solo de México, ah pero como se repiten aquí.
Definitivamente llega el punto en el que no es culpa del indio sino el que lo hace compadre, si el sistema alberga y chifla a este tipo de personajes, pues no esperen una educación competitiva e imparcial. Y si le agregamos que el secretario de educación es Mario Delgado, pues eso nos dice ya mucho.
La educación cualitativa en un país es primordial y México ha tenido y tiene muy buenos exponentes, investigadores, maestros, etc., como para andar lidiando con este tipo de sucesos deleznables. Ahora sí que, por el bien de México, primero también la educación.
Hablando de educación
En estos días charlaba con prominentes personajes y en especial con un investigador quién comentó enfáticamente que existen grandes académicos e investigadores provenientes de Tamaulipas que están trascendiendo o han trascendido a nivel nacional e internacional y aquí ni se sabe de ellos.
La grilla no lo es todo, espero y por fin comprendamos más eso.
Y vean con que más que interesante reflexión culminaré y quién la dijo, por aquello del sentimentalismo y apasionamiento por las enseñanzas “de izquierda”.
Reflexión
El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.
-Karl Marx-