SIMBOLISMO DEL 8M (DIM)

Simbolismos del 8M (DIM)

Ayer domingo pudimos presenciar diversas marchas en toda la república mexicana, en el marco del Día Internacional de la Mujer. Sin duda el noble espíritu, así como la combativa esencia femenina permeó en los rincones de nuestra hermosa pero a la vez tribulada nación, haciéndose escuchar su voz a través de cánticos y reclamos justos para una sociedad aún no tan paritaria y para un sistema gubernamental que parece increíblemente no terminar de comprender.

Miles y miles marcharon y otros tantos millones sin duda desde sus hogares y corazones las acompañaron. La fuerza femenina mexicana se hizo presente y que bueno que así sea. Como dijo Dietrich Bierhoff, “el silencio ante el mal es el mal en sí mismo”, así es que lo que menos tienen que hacer es eso, guardar silencio.

Terribles acciones en contra de la mujer se siguen cometiendo, entre una sociedad a veces perversa y equívocamente permisiva en conjunto con un entorno de una impunidad lacerante. Una mezcla maldita que hace que mentes enfermas se atrevan a cometer actos por demás deleznables.

Entonces ¿cómo no quieren que exista una indignación gigante, un enojo lamentablemente constante? Y no es que todo sea malo y no existan muchas personas que merecen ser elogiadas por sus nobles labores a favor de la causa, pero al final del día en conjunto quedamos a deber fuertemente como sociedad.

Desde actos de microviolencia, faltas de respeto, tocamientos, golpes, violaciones, desapariciones y más, las mujeres día a día saben que vivir esto debería ser algo por demás anacrónico, pero los números muestran que hasta en muchos rubros han incrementado las estadísticas del mal hacer y actuar.

No mis estimadas lectoras y lectores, ¡no podemos seguir así!

Debemos primeramente admitir que el problema sigue siendo muy grave y que tenemos todos que unir esfuerzos para que esto ya no siga sucediendo. Por parte de los hombres, si nos decimos ser empáticos a la causa tenemos que no solo demostrarlo todos los días, sino ser un factor de genuino cambio, verdaderos caballeros garantes del estado derecho y sin duda de los derechos de la mujer.

Y las mujeres deben también comprender que el empoderarse puede también traer consigo los horribles vicios de los varones de los que tanto se quejaban. Tan así, que ahora vemos a muchas mujeres envueltas en controversiales casos de corrupción, abuso de poder y más, y eso no debe ser, hagan su parte también, como tendría que ser.

Simplemente ayer brillaron por su silencio innumerables representantes populares y funcionarias, que al saber que una de las críticas más fuertes fue precisamente al sistema gobernante al cual pertenecen, hicieron mutis o de plano “fingieron demencia”.

Muy “gallonas” para otros temas, pero muy silentes cuando esto políticamente les afecta. La congruencia volando por la ventana mientras florece una actitud de infamia. Qué vergüenza en verdad.

Y para los hombres que no les ha caído el veinte que ya no estamos en épocas machistas, no sean unos barbajanes, cochinos y corrientes. ¡Ya basta con ustedes! El ser abusivo y no empático no es el ser más macho sino todo lo contrario, es el ser alguien acomplejado y muy pendejo.

Hace años escribí una columna que a muchos no gustó (les cayó a muchos el saco) por mi dura y fuerte crítica hacia al machismo como también a los hombres abusivos. Hoy les recuerdo que lo cortés no quita lo valiente, así como el ser tierno, afectivo y comprensivo, no nos hace impotentes.

Y no debe ser solo de comprender esto en días como el 8 de marzo, 14 de febrero, el mes de la violencia en contra de la mujer, cumpleaños y así, debe ser algo que hagamos los 365 días del año.

No glorifico ciegamente a la mujer, pero sí sé perfectamente que tengo a una de ellas que me inculcó fuertes valores y que es y ha sido mi referente para el bien hacer en mi vida. Hoy y siempre se lo agradeceré profundamente a la hermosa mujer y madre que me dio vida. Gracias mami.

Que el mayor simbolismo del Día Internacional de la Mujer sea que continue hoy, mañana y siempre.

Reflexión

“Quienes no se mueven no notan sus cadenas”

-Rosa Luxemburgo-

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