El Gobierno de Cuba ratificó su postura inamovible de no negociar cambios en su modelo económico o político con Estados Unidos. A pesar de la intensificación del bloqueo petrolero y las recientes amenazas de una intervención militar por parte de la administración de Donald Trump, el canciller Bruno Rodríguez aseguró que los asuntos internos de la isla quedan fuera de cualquier agenda diplomática bilateral.
Durante un encuentro en La Habana con más de 700 líderes sindicalistas y activistas internacionales, Rodríguez enfatizó que la soberanía y la libre determinación del pueblo cubano no son moneda de cambio. «No forma parte de conversaciones con los Estados Unidos ningún asunto interno de nuestro pueblo ni de nuestra revolución», sentenció el diplomático, elevando el tono ante la retórica de Washington.
Respuesta ante la amenaza militar
La declaración surge tras las afirmaciones de Trump, quien aseguró que «tomará el control» de la isla tras concluir sus operativos en Irán. En respuesta, el canciller cubano advirtió sobre las consecuencias de una agresión directa, calificando al país como un potencial «avispero» y una «trampa mortal» para las fuerzas extranjeras.
Si bien Rodríguez señaló que Cuba actuará con responsabilidad y confía en que prevalezca la cordura para evitar una «aventura riesgosa», subrayó que la nación se prepara para defenderse tanto en el terreno de las ideas como con el uso de las armas.
Asfixia económica y nuevas sanciones
La tensión diplomática coincide con un escenario de parálisis económica en la isla, derivada de las tácticas de presión de Washington:
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Bloqueo energético: Desde enero, el impedimento al ingreso de crudo y combustibles ha multiplicado los apagones en todo el territorio.
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Órdenes ejecutivas: Una nueva disposición estadounidense extiende sanciones a cualquier empresa o persona, incluso no estadounidense, que mantenga vínculos comerciales con Cuba en sectores de defensa, energía y finanzas.
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Diálogo estancado: Aunque ambas naciones reconocen mantener contactos desde hace un mes, el contenido de estas reuniones permanece bajo reserva, con la exigencia de Washington de un cambio de régimen como obstáculo principal.
El canciller cubano hizo un llamado al gobierno estadounidense para no subestimar el nacionalismo de la isla. Mientras la economía cubana enfrenta uno de sus momentos más críticos, la cúpula oficialista mantiene su negativa a realizar concesiones estructurales que comprometan el sistema establecido desde la revolución.