CRONOLOGÍA
POR: CARLOS ÁLVAREZ
Se Complica el Escenario.
A poco más de un año de haber asumido su segundo mandato constitucional (iniciado el 20 de enero de 2025), el presidente Donald Trump está haciendo historia por su forma especial de gobernar, generando un impacto significativo a nivel internacional.
El mandatario estadounidense preside su segundo mandato con poder y autoridad, su administración se caracteriza por el posicionamiento de «Estados Unidos Primero» (America First) y una postura intervencionista con agilidad impresionante para realizar e implementar acciones y estrategias a través de órdenes ejecutivas, registrando más de 200 en su primer año.
Aún hay personas que dudan de su palabra y decisiones, pero sus retóricas frases expresadas en campaña hoy ya son en acciones de gobierno.
La gestión gubernamental ha provocado un escenario de incertidumbre global, justificando el uso de la fuerza militar, sanciones económicas, alto grado de intervencionismo y operaciones de fuerzas especiales para asegurar un «patio trasero» sumiso, seguro y confiable.
El republicano registra experiencia y mantiene una mayor sensación de autoridad en comparación con su primer mandato. Su mandato desafía las normas tradicionales de política interna y exterior basada en la doctrina «America First» y la «doctrina Donroe».
La «Doctrina Donroe» es una actualización de la postura histórica de EE. UU. (doctrina Monroe) contra la injerencia extranjera en el hemisferio occidental, centrada en excluir la influencia de China y Rusia en Latinoamérica.
Tras la victoria del Partido Republicano en las elecciones de 2024, el presidente Trump cuenta con el respaldo de la mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes.
El presidente Trump mantiene una declaración permanente de emergencia nacional por el flujo de fentanilo desde México y Canadá, equiparando el impacto de estas drogas con armas de destrucción masiva.
Los argumentos del republicano para convertir sus decisiones en órdenes ejecutivas son diversos, las acciones principales se centran en la militarización de la frontera, la deportación masiva y el uso de aranceles como herramienta de presión. Una reconfiguración de alianzas define el segundo mandato del presidente Trump.
Actualmente, la relación bilateral entre Estados Unidos y México atraviesa uno de sus momentos más tensos en años, marcado por una crisis diplomática y de seguridad.
La situación cada vez es más compleja, la estrategia de Washington a través de su Departamento de Justicia es trabajar en priorizar la persecución de delincuentes internacionales (políticos, funcionarios y empresarios) de cuello blanco que han cometido delitos de alto impacto y que afectan la seguridad nacional, la economía y el bienestar de los ciudadanos estadounidenses.
La estrategia se centra en enjuiciar a importantes funcionarios, políticos y empresarios de otros países que han incurrido en actos de corrupción, lavado de dinero y que tienen vínculos con organizaciones criminales transnacionales que han afectado a Estados Unidos.
A las autoridades estadounidenses ya no les interesa en cierto grado capturar a peligrosos criminales, ahora su principal interés es la persecución de funcionarios, políticos y empresarios importantes que controlan y dirigen acciones delictivas.
La Casa Blanca viene asumiendo una postura de presión a México y le exige un combate efectivo a la corrupción y la impunidad para lograr un entorno seguro para las inversiones.
La presión cada vez es más tensa a tal grado que la administración Trump ha decidido realizar una revisión de los 53 consulados de México en Estados Unidos, bajo la sospecha de realizar actividades políticas, una acción drástica que amenaza con cerrar algunas sedes.
Ahora el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá o T-MEC está en riesgo y posiblemente habrá repercusiones arancelarias por parte de EE. UU. para forzar la cooperación en materia de seguridad y migración.
Sin duda, que el panorama de política exterior del presidente Donald Trump está reconfigurando el orden internacional con un enfoque transnacional y de confrontación, el pronóstico a corto plazo no se ve nada alentador para México, lo que complica la relación bilateral.
Y Usted, ¿qué opina…?
Así las cosas….
Nos vemos en la próxima…