Las concesiones que el Gobierno de Donald Trump plantea para incrementar su influencia en Groenlandia preocupan seriamente a las autoridades de la isla. Los líderes locales advierten que varias de las demandas estadounidenses socavarían la soberanía del territorio, según reveló una investigación publicada este lunes por The New York Times.
Funcionarios groenlandeses detallaron que Washington exige un rol más amplio en Nuuk y Copenhague. La ofensiva de la Casa Blanca comenzó en enero bajo el argumento de la seguridad nacional, abriendo un canal de diálogo tripartito que ya acumula cinco reuniones bilaterales en Washington.
Derecho de veto y explotación de recursos naturales
Las exigencias de la delegación estadounidense trascienden los acuerdos de cooperación militar tradicionales. Entre las principales demandas de la administración Trump destacan:
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Capacidad de veto: Controlar cualquier inversión económica de gran envergadura en la isla para bloquear el ingreso de China y Rusia en la región ártica.
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Explotación de recursos: Acceso y cooperación en materia de materias primas y minerales estratégicos detectados en el subsuelo groenlandés.
Sin embargo, los estrictos estándares medioambientales de la isla y la capa de hielo que cubre las reservas representan los principales obstáculos para las ambiciones de explotación a gran escala que busca la Casa Blanca.
Permanencia militar indefinida y el factor geopolítico
En el plano de la defensa, Washington intenta modificar los convenios vigentes para garantizar la permanencia de sus tropas en Groenlandia de forma indefinida. Esta condición se mantendría incluso si la isla, que actualmente depende de la Corona danesa, concreta su independencia.
Los diplomáticos de Nuuk temen que el Ártico se convierta en la prioridad absoluta de Trump si la Casa Blanca logra mitigar las tensiones con Irán o si finaliza la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que permitiría a Moscú redirigir sus capacidades a la zona norte.
El funcionariado proyecta que el mandatario estadounidense podría anunciar nuevas medidas de presión en fechas clave de este año, específicamente durante su 80 cumpleaños el 14 de junio, o en el 250 aniversario de la Independencia de EE.UU. el 4 de julio. Esta coyuntura compromete las aspiraciones de soberanía total de los representantes groenlandeses, quienes advierten que la presión de Washington podría obligar a Nuuk a buscar refugio político en Copenhague.