EL CORTEJO FÚNEBRE

El cortejo fúnebre

 

Por: Eusebio Ruiz Ruiz.

Se cuenta que las gallinas encontraron a la zorra tendida en medio de la vereda.

Sus ojos estaban cerrados y su cola no se movía.

¡La zorra está muerta! ─gritaron las gallinas─  ¡Hay que enterrarla!

Y tocaron a luto las campanas, se vistieron de color negro, el gallo cavó la fosa en un campo de trigo.

Fue un cortejo fúnebre solemne, todos los pollitos llevaban flores en sus picos.

En cuanto llegaron a la fosa, la zorra de un salto salió del ataúd y se comió a casi todas las gallinas, al gallo y a la mayor parte de los pollitos, algunas aves lograron sobrevivir para contarlo.

La noticia se fue divulgando de un gallinero a otro, el hecho se comentó en la radio, sin embargo, todo fue quedando en el olvido.

La zorra no se alarmó, dejó pasar unos meses y cambió de ciudad.

De nuevo se tendió en medio de la vereda y cerró sus ojos.

Llegaron las gallinas del lugar y gritaron: ¡La zorra está muerta! ¡Hay que sepultarla!

Tocaron las campanas, se vistieron de luto, el gallo escavó una fosa en un cultivo de maíz.

Fue un cortejo fúnebre grandioso, los cantos de los pollitos se oían varios kilómetros a la redonda.

Cuando estuvieron a punto de bajar el ataúd a la fosa, la zorra dio un salto, se abalanzó sobre el gallo, las gallinas y los pollitos, se los comió a casi todos, pocos sobrevivieron y divulgaron lo acontecido.

La noticia corrió de un gallinero a otro, hubo llantos y lamentos, los medios de comunicación comentaron el hecho, igual que la primera vez, todo quedó olvidado.

La zorra no se desalentó, su aliado era el olvido. Ella bien sabía que las gallinas cuentan con poca memoria, y siguió viviendo feliz toda su vida fingiéndose muerta, comiendo gallinas, gallos y pollitos.

La zorra engañó, utilizó la falsedad para hacerlo; las aves se confiaron, se guiaron por la apariencia, no se pusieron alertas ante el peligro, se dejaron engañar, ignoraron los hechos, los olvidaron, volvieron a confiar en quien ya había engañado, por eso se las tragaron.

La fábula es de la época medieval, pero, ¿quiénes son las zorras actuales?, ¿qué nombres llegan a la mente del lector?

Se dice que la Historia es la gran maestra de la vida, permite conocer el pasado, entender el presente, afrontar y preparar el futuro; nos ilustra para tomar en cuenta los aciertos y no caer en los mismos errores, si la olvidamos, la ignoramos o no sabemos utilizarla nos volvemos muñecos manipulables al antojo de aquellos que se encuentran en las cimas de la política, la economía y ahora hasta en el crimen organizado.

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