El Gobierno de México ejecutó con éxito el Primer Simulacro Nacional 2026, logrando una participación histórica de 37 millones de personas. El ejercicio, coordinado por la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), activó alertas en teléfonos móviles, radio, televisión y más de 23,000 altavoces en todo el territorio nacional a las 11:00 horas (17:00 GMT).
Este ensayo nacional se basó en una hipótesis de terremoto magnitud 8.2 con epicentro en la costa de Guerrero. El objetivo central fue evaluar la capacidad de respuesta del Estado y reforzar la cultura de prevención ante emergencias reales, especialmente tras el sismo de magnitud cercana a 6 grados registrado hace apenas dos días en Oaxaca.
Tecnología y alcance del sistema de alerta
Por primera vez en un ejercicio de alcance nacional este año, la notificación de emergencia llegó directamente a los dispositivos móviles con el mensaje: «ESTO ES UN SIMULACRO». Esta tecnología busca optimizar los tiempos de evacuación en zonas de alta sismicidad como:
-
Ciudad de México y Estado de México.
-
Guerrero, Michoacán y Oaxaca.
-
Morelos, Puebla, Tlaxcala y Nuevo León.
A diferencia del ejercicio regional realizado hace dos meses, esta edición involucró a más de 2,000 municipios y el registro de aproximadamente 170,000 inmuebles, lo que permitió una evaluación integral de las rutas de evacuación y protocolos de seguridad en espacios públicos y privados.
Fortalecimiento de la Protección Civil
Laura Velázquez, titular de la CNPC, calificó la jornada como un acto «ordenado y solidario». El evento coincide con el 40 aniversario del Sistema Nacional de Protección Civil, consolidándose como una herramienta indispensable para salvaguardar vidas en un país con alta actividad tectónica.
«Este ejercicio permite evaluar la capacidad de respuesta y la integración de nuevas tecnologías como el envío de alertas masivas a celulares», señaló la funcionaria tras concluir el protocolo.
El calendario de prevención contempla un segundo simulacro nacional para el mes de septiembre, fecha en la que se conmemoran los sismos de 1985 y 2022. La activación constante de estos mecanismos garantiza que la población identifique los sonidos de alerta y actúe con celeridad ante movimientos telúricos de gran magnitud.







