El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que su homólogo estadounidense, Donald Trump, no tiene planes de invadir Cuba. Tras un encuentro de tres horas en la Casa Blanca, el mandatario brasileño compartió que esta postura le fue comunicada directamente durante su reunión bilateral en Washington.
«Si lo que dijo la traducción es correcto, él me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso lo escuché de la intérprete», detalló Lula durante una rueda de rueda de prensa en la embajada brasileña. Esta declaración ocurre en un contexto de alta tensión diplomática, marcado por el reciente despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln hacia la zona y advertencias previas de Trump sobre «tomar el control» de la isla.
Mediación y críticas al bloqueo económico
Lula manifestó a Trump su disposición para colaborar en una salida diplomática a la crisis en la isla. El líder brasileño calificó la situación actual como consecuencia de un bloqueo histórico que ha impedido el desarrollo de Cuba desde la revolución.
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Ayuda diplomática: Lula ofreció ser mediador si Washington necesita asistencia para abordar la situación cubana.
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Crítica al embargo: El mandatario calificó la medida como «el bloqueo más longevo de la historia de la humanidad», señalando que Cuba mantiene la voluntad de dialogar.
Tensiones regionales: Venezuela y el petróleo
La reunión entre ambos líderes estuvo precedida por desacuerdos estratégicos. Brasil ha cuestionado la operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la presión ejercida sobre Cuba tras el arresto del líder venezolano.
Estados Unidos implementó recientemente un bloqueo petrolero contra la isla, agravando la crisis económica y social de la población cubana. Estas medidas han sido el eje central de la fricción en la relación bilateral entre Brasil y Estados Unidos en las últimas semanas.
Reacción de Miguel Díaz-Canel
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció a través de sus redes sociales que las amenazas de agresión militar por parte de la administración Trump han escalado a un nivel «peligroso y sin precedentes».
Díaz-Canel hizo un llamado a la comunidad internacional y al pueblo estadounidense para frenar lo que calificó como un posible «acto criminal», manteniendo la alerta ante los movimientos navales de Estados Unidos en el Caribe, pese a las declaraciones transmitidas por el mandatario brasileño.






