La cuestión de Taiwán se perfila como el tema central en la cumbre que sostendrán esta semana el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Pekín busca aprovechar el encuentro para presionar a Washington en dos frentes clave: la modificación de la postura oficial sobre la soberanía de la isla y la limitación del suministro de equipo bélico a Taipéi.
Trump, quien arriba a China este miércoles, confirmó que el debate sobre la venta de material militar está en la agenda. «Voy a tener esa discusión con el presidente Xi. A él le gustaría que no lo hiciéramos y lo hablaremos», declaró el mandatario desde el Despacho Oval. Actualmente, Taiwán opera como una democracia autónoma desde 1949, aunque Pekín la reclama como parte inalienable de su territorio.
El factor retórico y la prevención de conflictos
Expertos señalan que Xi podría utilizar el deseo de Trump de evitar confrontaciones directas para arrancar concesiones políticas. Según William Yang, analista de Crisis Group, el líder chino podría instar a Trump a declarar públicamente su oposición a la independencia de Taiwán como una vía para minimizar los riesgos de una guerra bilateral.
Este posible cambio en el lenguaje diplomático es crítico. Hasta ahora, la postura de EE. UU. se limita a oponerse a «cambios unilaterales» del statu quo. Cualquier transición hacia términos como «respaldo a la reunificación» comprometería la capacidad de respuesta estadounidense ante una eventual escalada en el Estrecho de Taiwán.
Armamento y compromisos históricos
Pese a las presiones de Pekín, la relación de seguridad entre Washington y Taipéi se rige por la Ley de Relaciones con Taiwán y las «seis garantías», que obligan a EE. UU. a proveer medios de autodefensa sin consultar a China.
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Ventas récord: En diciembre pasado, la Administración Trump autorizó un paquete de armas por 11,100 millones de dólares.
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Presupuesto taiwanés: La semana pasada, el Parlamento de la isla aprobó una partida de 12,700 millones de dólares para nuevas adquisiciones.
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Suspensión estratégica: Recientemente, la Casa Blanca pausó una venta importante para evitar tensiones antes de esta cumbre, siguiendo una táctica de distensión temporal.
Perspectivas de la negociación
Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, ha intentado moderar las expectativas chinas subrayando la importancia de la estabilidad regional, analistas como Michael Cunningham, del Centro Stimson, dudan de un cambio estructural. Cunningham sostiene que China no tiene actualmente una oferta estratégica lo suficientemente potente para que Washington abandone su política histórica.
No obstante, el riesgo reside en «pequeños pero significativos» ajustes retóricos. Si Trump cede en el discurso, Pekín podría utilizar dichas declaraciones como un precedente internacional para presionar a otros líderes mundiales en el futuro.