El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en la Casa Blanca al senador brasileño Flávio Bolsonaro para respaldar su candidatura presidencial. El encuentro en el Despacho Oval ocurre menos de tres semanas después de la reunión oficial entre Trump y el actual mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, viajó a Washington sin una confirmación oficial en la agenda de la Casa Blanca. El legislador derechista buscaba este apoyo político para contener el descenso de su popularidad en las encuestas electorales tras la filtración de audios que lo vinculan con un caso de corrupción.
El impacto del caso Daniel Vorcaro en las encuestas
La campaña del senador brasileño enfrenta acusaciones debido a su relación con Daniel Vorcaro, un banquero encarcelado por su presunta participación en el mayor fraude financiero en la historia de Brasil. Las revelaciones periodísticas provocaron un cambio en el panorama electoral:
-
Escenario previo: Empate técnico entre el legislador de derecha y el actual mandatario.
-
Escenario actual: Flávio Bolsonaro se ubica varios puntos por detrás de Lula da Silva.
En las grabaciones filtradas, el senador se refiere a Vorcaro como «hermano» y le solicita una suma millonaria de dinero. El candidato presidencial reconoció el vínculo con el banquero, pero descartó irregularidades al argumentar que los recursos solicitados eran fondos privados destinados a financiar una película biográfica sobre su padre.
Relación bilateral y antecedentes diplomáticos
La familia Bolsonaro mantiene afinidad ideológica con la administración de Trump. Previamente, el Ejecutivo estadounidense intentó influir en el proceso judicial por golpismo que enfrenta el expresidente Jair Bolsonaro mediante la imposición de aranceles a importaciones brasileñas y sanciones a un magistrado de la Corte Suprema, medidas que revirtió tras negociar con Brasilia.
Por el contrario, la visita del senador ocurre de forma posterior a la agenda bilateral formal. El presidente Lula da Silva se reunió con Trump en la Casa Blanca el pasado 7 de mayo, en un encuentro que ambas administraciones calificaron como positivo, lo que añade complejidad al respaldo político otorgado ahora al aspirante opositor.