Columna Opinión Económica y Migratoria.
«REMESAS RESILIENTES EN MÉXICO Y TAMAULIPAS»
Dr. Jorge A. Lera Mejía.
Las remesas hacia México han mostrado una notable resiliencia durante el primer cuatrimestre de 2026, desafiando los pronósticos negativos derivados del endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y la desaceleración observada durante gran parte de 2025. De acuerdo con cifras del Banco de México, el país recibió 19,676 millones de dólares entre enero y abril de 2026, lo que representa un incremento interanual de 2.6% respecto al mismo periodo del año anterior.
Este repunte, aunque moderado, marca un cambio de tendencia tras varios meses de contracción en los flujos.
El aumento absoluto de 495 millones de dólares frente a los 19,181 millones registrados en 2025 refleja una recuperación parcial del dinamismo de las remesas.
Sin embargo, este crecimiento ocurre en un contexto de menor número de operaciones, que disminuyeron 2.4% hasta ubicarse en 49 millones de transacciones, de las cuales el 99% se realizaron mediante transferencias electrónicas. Este comportamiento sugiere un aumento en el monto promedio por envío, posiblemente asociado a estrategias de ajuste de los hogares migrantes ante mayores costos o restricciones en el envío.
A nivel nacional, las remesas continúan siendo un pilar fundamental para el consumo de los hogares y la estabilidad macroeconómica, particularmente en regiones con alta intensidad migratoria.
No obstante, el crecimiento observado es menor al registrado en años anteriores, lo que indica una fase de moderación estructural en los flujos, influida por factores como el ciclo económico estadounidense, las condiciones del mercado laboral para migrantes y el endurecimiento de las políticas de control migratorio.
En el caso de Tamaulipas, la evolución de las remesas presenta un comportamiento diferenciado respecto al promedio nacional.
Si bien la entidad mantiene una tendencia positiva alineada con la recuperación nacional, los flujos aún no alcanzan los niveles de dinamismo observados antes de 2024. Esta brecha puede explicarse por varios factores: una menor intensidad migratoria relativa frente a estados tradicionales como Michoacán, Guanajuato o Jalisco; cambios en los patrones migratorios hacia destinos distintos a Estados Unidos; y una posible mayor vulnerabilidad de los migrantes tamaulipecos ante sectores laborales más sensibles a la desaceleración económica.
Adicionalmente, Tamaulipas enfrenta retos estructurales relacionados con la diversificación de sus fuentes de ingreso externo. A diferencia de otras entidades donde las remesas constituyen una proporción significativa del ingreso familiar, en Tamaulipas su peso es relativamente menor frente a actividades como el comercio transfronterizo, la industria maquiladora y el sector energético.
Esto atenúa parcialmente el impacto de las fluctuaciones en remesas, pero también limita el efecto multiplicador que estos recursos generan en economías locales altamente dependientes.
Tamaulipas recibió 218.3 millones de dólares en remesas en el primer trimestre de 2026, ligeramente por encima de los 217.5 millones del mismo periodo de 2025, manteniendo su participación en torno a 1.5% del total nacional. Esto confirma un crecimiento muy moderado, coherente con la fase de recuperación lenta observada tras la caída de 2025.
En el ámbito local, Altamira refleja la misma tónica de moderada recuperación que Tamaulipas, con remesas que en 2026 superan ligeramente los montos de 2025, aunque sin alcanzar el dinamismo previo a 2024. Mientras a nivel nacional los ingresos por remesas crecieron 2.6% en el primer cuatrimestre de 2026, sumando 19,676 millones de dólares, el municipio el primer trimestre de 2026.
Las remesas recibidas en este periodo de 2026 por Altamira sumaron aproximadamente 8.2 millones de dólares, por debajo de los 9.4 millones del cuarto trimestre de 2025, lo que implica una caída cercana a 1.2 millones de dólares en el arranque del año.
Estas cifras se inscriben en la contracción observada en el sur de Tamaulipas durante el mismo periodo.
Por lo citado, en este contexto resulta estratégico consolidar políticas binacionales que protejan los derechos laborales de los migrantes y reduzcan los costos de envío de remesas. Al mismo tiempo, es prioritario canalizar una mayor proporción de estos flujos hacia proyectos productivos locales, educación y vivienda digna, mediante esquemas de coinversión y programas 3×1 modernizados. Fortalecer la inclusión financiera en municipios como Altamira y en todo Tamaulipas permitirá transformar las remesas de simple ingreso de subsistencia en palanca de desarrollo regional sostenible.







