La dimensión social, política y musical del cantante Bad Bunny no comenzó con ‘Debí tirar más fotos’ (2025), sino que tiene raíces más profundas, como explican dos profesoras estadounidenses de origen puertorriqueño en un libro sobre el artista boricua.
«Bad Bunny no va a cambiar el mundo, pero lo está uniendo con estos temas», afirman a EFE Vanessa Díaz, profesora asociada de Estudios Chicanos y Latinos de la Universidad Loyola Marymount, y Petra R. Rivera-Rideu, profesora asociada de Estudios Americanos en Wellesley College.
Sin ocultar sus contradicciones, el libro ‘P FKN R. Bad Bunny y la música como acto de resistencia’ resalta lo que representa su éxito y poder transformador.
Ambas autoras, con ensayos previos sobre la influencia de los latinos en la cultura y la música, empezaron a notar en 2018 el creciente impacto de este artista entre sus alumnos, y en 2022 discutieron por primera vez la posibilidad de escribir juntas sobre él.
Poco después de finalizar su trabajo, se lanzó inesperadamente ‘Debí tirar más fotos’ (2025), el último disco de Bad Bunny y el primer Grammy de la historia como álbum del año por un trabajo en español.
«Fue muy natural incorporarlo porque, aunque su carrera es aún breve, siempre ha estado centrada en lo mismo, en hablar de lo que sucede en Puerto Rico. Así que ese disco fue para nosotros algo así como: ‘Ay, sí, todo lo que decimos fue correcto, solo que él lo está mostrando de otra manera», se congratulan.
Así como su «dios» Tego Calderón llevó el reguetón a lo más alto hace años, Bad Bunny ha logrado lo mismo con géneros tropicales tradicionales y afropuertorriqueños como la plena, así como con el conglomerado de la salsa, en un momento donde lo más comercial es el reguetón.
«Pero no se trata solo de la diversidad musical, sino de los temas que aborda, incluyendo la gentrificación, la destrucción del medio ambiente, y el desplazamiento y migración forzada, cuestiones que se están viviendo en gran parte del mundo», explican las investigadoras.
Consideran que Bad Bunny ha sacado a la luz temas que antes eran poco tratados con otros puertorriqueños como Ricky Martin y Luis Fonsi con su éxito ‘Despacito’.
Según Díaz y Rivera-Rideau, muchos artistas previos tuvieron que existir para que un fenómeno como Bad Bunny pudiera surgir, especialmente el dúo Calle 13.
En cuanto a por qué este último no alcanzó la misma posición que Bad Bunny, destacan que vivimos «un momento muy diferente», con una generación que ha enfrentado la deuda, la crisis económica de manera intensa, el huracán María y problemas en el ámbito universitario y de salud.
Sus colaboraciones creativas con productores como Tainy y MAG, así como el hecho de que «con él nunca se sabe lo que va a hacer» en sus próximas aventuras, también han sido factores clave para su éxito en la música global, opinan las autoras. La última Super Bowl que protagonizó se conoce como la ‘Benito Bowl’, en referencia a su nombre de pila.
Frente a quienes restan valor a su influencia, una de las tesis del libro sostiene que en Puerto Rico, el baile es una forma de supervivencia. «El baile es para sobrevivir, para sentir algún tipo de alegría», subrayan.
Asimismo, se muestran sorprendidas por las críticas que han generado sus recientes presentaciones en Madrid, especialmente por la paradoja de luchar contra el capitalismo mientras se participa en él, con precios de entradas diferenciados y perpetuando divisiones de clase con la «casita» en sus conciertos, donde se cosifica a las mujeres, según señalan las críticas.
«La contradicción es existir en este sistema. Uno puede intentar manejarse de diferentes maneras en el capitalismo, pero al final hay que comprar para vivir. Bad Bunny, como artista, tiene sus límites y él solo no va a cambiar el sistema. El propio libro es una contradicción, porque sentimos que hay que desenfocarlo de él», concluyen.
Fuente: Plano Informativo







