CRONOLOGÍA
POR: CARLOS ÁLVAREZ
“Entre Euforia y Pasión se Reactiva la Economía”.
En los primeros meses del año, se vivió en miles de hogares una permanente percepción de crisis económica, donde los gastos superaron a los ingresos.
Durante varias semanas, se registró una desaceleración económica y un aumento considerable en los precios de los productos básicos, lo que afectó el poder adquisitivo, principalmente en los hogares más vulnerables.
La variación de incrementos de frutas, verduras y productos pecuarios (carnes y aves) han ocasionado una gran preocupación en la población.
Algunas familias que viven al día tuvieron que acudir a las casas de empeño a dejar sus artículos electrónicos (electrodomésticos y tecnología) como una fuente de financiamiento para enfrentar el alza inflacionaria.
Mientras otras, tuvieron que recurrir a la informalidad y al comercio en plataformas digitales para compensar sus gastos, ante el alza de precios de la canasta básica y otros servicios.
A partir del segundo semestre del 2026, la economía mexicana empezó a reactivarse de manera significativa por el efecto que ha generado el actual torneo mundialista de fútbol que se realiza en el país.
Los juegos de la selección representan un impacto altamente positivo que beneficia desde grandes empresas hasta pequeños negocios, generando altas ventas por consumo de alimentos, bebidas, playeras oficiales y artículos conmemorativos de la justa deportiva del balompié global.
El consumo se ha reactivado de manera relevante por la algarabía futbolera, principalmente en las ciudades sede y sectores clave como restaurantes, bares, hoteles, transporte y artículos deportivos.
El evento está impulsando la economía nacional, generando empleos, activando el consumo de bienes, servicios y turismo, lo que permite otorgarles confianza a los inversionistas.
Se estima una derrama para el país de aproximadamente 60 mil millones de pesos por este evento deportivo.
Hoy se vive un consumo impulsivo en la mayoría del territorio nacional por la profunda conexión emocional y la pasión del torneo.
La alegría pasajera, la ilusión compartida y la euforia colectiva están motivando al aficionado a gastar inconscientemente y sin planificar.
El gasto del consumidor se está convirtiendo en un elemento importante para activar la economía de varias regiones y localidades del país; sin embargo, la inflación continúa mermando el poder adquisitivo de miles de hogares.
El país vive entre la emoción y alegría temporal, tal parece que el optimismo social se vincula con la resiliencia y la angustia financiera, actuando como un catalizador de identidad y reduciendo temporalmente el estrés económico para millones de hogares.
La pasión futbolera funge como un gran distractor emocional ante la crisis financiera de muchos hogares, mientras dura el torneo.
“El espectáculo deportivo masivo sirve para canalizar tensiones sociales, ofreciendo una ilusión de pertenencia y victoria que ayuda a los individuos a sobrellevar las angustias y desigualdades de la vida cotidiana”. Sociólogo Norbert Elías.
Y Usted, ¿qué opina?
Así las cosas…
Nos vemos en la próxima.







