A partir de este 15 de abril de 2026, el precio del kilo de tortilla en México podría registrar un incremento de entre dos y cuatro pesos. El ajuste responde al alza en los costos de Grupo Maseca, el principal proveedor de harina de maíz nixtamalizado en el país, según confirmó Homero López García, presidente del Consejo Nacional de la Tortilla.
Esta proyección surge horas después de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo asegurara en su conferencia matutina que no existen motivos para encarecer este alimento básico. Sin embargo, el sector productivo sostiene que la estabilidad en el precio del grano no es suficiente para contener los costos operativos de la industria.
Insumos y refacciones: el origen del incremento
López García puntualizó en entrevista radiofónica que, si bien el maíz mantiene un precio accesible en el mercado, la cadena de valor enfrenta presiones externas. El dirigente explicó que el incremento no deriva del insumo agrícola, sino de factores logísticos y técnicos que impactan directamente en las tortillerías.
Entre los factores determinantes para el ajuste destacan:
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Importaciones críticas: Elevación en los costos de refacciones de maquinaria, cuya mayoría proviene del extranjero.
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Materiales industriales: El alza en el precio del acero y otros metales necesarios para el mantenimiento de los equipos de producción.
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Gastos operativos: Incremento en los energéticos y herramientas esenciales para la elaboración tradicional del producto.
Sin acuerdos con el Gobierno Federal
A pesar de haber mantenido comunicación con el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), el Consejo Nacional de la Tortilla informó que no se alcanzó ningún pacto para congelar los precios. El organismo recordó que el valor de la tortilla se rige bajo la ley de oferta y demanda al ser un mercado liberado.
«Buscamos que la industria tradicional subsista y no desaparezca», subrayó López García, tras señalar que los productores no pueden absorber más los aumentos en los insumos sin poner en riesgo la viabilidad de sus negocios. Con esta medida, el sector busca equilibrar la rentabilidad técnica con la permanencia de un producto que es pilar en la dieta de los mexicanos, pese a la discrepancia con las cifras oficiales de la administración federal.







