El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, manifestó este jueves su expectativa de que el actual brote de hantavirus impulse a Estados Unidos y Argentina a revertir su salida del organismo. El funcionario subrayó que la seguridad sanitaria global depende de la cooperación mutua por encima de las agendas políticas.
“Creo que reconsiderarán sus decisiones porque pueden ver lo importante que es la universalidad para la seguridad sanitaria. A los virus no les importa nuestra política, ni nuestras fronteras, ni todas las excusas que podamos tener”, afirmó Ghebreyesus durante una rueda de prensa centrada en la emergencia por hantavirus.
Cooperación técnica pese a las rupturas diplomáticas
A pesar de que ambas naciones formalizaron su retiro, el responsable de la OMS aseguró que la comunicación técnica se mantiene. El organismo continúa enviando información epidemiológica a Washington y Buenos Aires, mientras recibe cooperación técnica de especialistas de ambos países para gestionar el brote.
La misión de la organización sigue enfocada en proteger a la población mundial, incluyendo a los ciudadanos estadounidenses. Tedros enfatizó que «cualquier espacio que no esté cubierto beneficia al virus», reiterando que la solidaridad es la herramienta más efectiva contra las amenazas biológicas.
Situación financiera y legal de los retiros
La salida de estas dos potencias americanas representa un desafío estructural para la organización:
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Estados Unidos: Oficializó su salida el pasado 22 de enero. Sin embargo, la normativa exige que el país esté al corriente con sus contribuciones obligatorias para que el retiro sea efectivo, condición que Washington aún no cumple. Este movimiento privó a la OMS de aproximadamente el 20% de su financiación.
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Argentina: Concluyó su procedimiento de salida el 17 de marzo. El organismo espera el pronunciamiento oficial de la asamblea anual, programada para el próximo 18 de mayo en Ginebra, para formalizar el estatus de la nación sudamericana.
La OMS mantiene su postura de colaboración abierta, argumentando que la ausencia de actores clave en la red de vigilancia sanitaria global genera vulnerabilidades que los patógenos pueden explotar en perjuicio de la seguridad internacional.






