El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, alertó que el planeta enfrenta el mayor número de conflictos bélicos desde la fundación del organismo en 1945. Esta proliferación de hostilidades dispara el gasto militar a niveles récord a nivel global, mientras los recursos destinados a la ayuda humanitaria sufren recortes.
Durante un debate abierto del Consejo de Seguridad, presidido de forma rotatoria por China, Guterres señaló que la violencia aumenta en magnitud y complejidad. El funcionario ejemplificó la gravedad de la situación actual con los entornos operativos de Oriente Medio, Ucrania y Sudán.
Escalada armamentística y nuevas tecnologías desestabilizadoras
El dirigente de la ONU solicitó frenar la escalada entre Rusia y Ucrania, al tiempo que denunció violaciones constantes al alto el fuego en Gaza por parte de Israel. Respecto al conflicto en Oriente Medio iniciado el pasado febrero, calificó como «impredecible» el proceso de negociación desarrollado entre Estados Unidos e Irán.
Guterres condenó la injerencia externa en las guerras mediante el suministro de armamento moderno como los drones. Asimismo, advirtió que la rápida evolución de la inteligencia artificial y el desarrollo de armas autónomas aceleran una carrera armamentística desestabilizadora que presiona los principios fundamentales de la Carta de la ONU.
Crisis de derechos humanos y la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad
El secretario general afirmó que los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales sufren una represión deliberada y estratégica en todo el mundo. Ante el agravamiento de las desigualdades y la extensión de la impunidad, Guterres enfatizó la urgencia de invertir en la prevención de disputas a través de la mediación de buena fe.
El funcionario reconoció que las instituciones internacionales vigentes reflejan el panorama geopolítico de 1945 y no la realidad actual. En consecuencia, señaló que el Consejo de Seguridad requiere modificaciones estructurales para cumplir sus responsabilidades, calificando la falta de representación permanente de África como una injusticia histórica. Finalmente, instó a los Estados miembros a respetar el derecho internacional y evitar el uso de la fuerza contra la integridad territorial de otras naciones.







