Columna Opinión Económica y Financiera.
«EMPLEO FORMAL FORTALECE, INFORMAL ESTABLE EN TAM»
Dr. Jorge A. Lera Mejía.
El empleo formal en Tamaulipas mostró una recuperación significativa durante el primer semestre de 2026, logrando no solo revertir las pérdidas registradas en 2025, sino también establecer una tendencia de crecimiento sostenido en sectores clave de la economía estatal.
Este repunte se explica principalmente por la reactivación de la industria manufacturera de exportación, el dinamismo del comercio exterior en la frontera norte y una mayor estabilidad en sectores estratégicos como logística, transporte y energía.
De acuerdo con indicadores del IMSS y estimaciones estatales, el número de trabajadores afiliados ha superado los niveles previos a la contracción del año anterior, impulsado por la relocalización de empresas (nearshoring) y la consolidación de cadenas de suministro vinculadas al mercado estadounidense. Municipios como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo destacan como polos de generación de empleo formal, particularmente en manufactura avanzada, autopartes y servicios logísticos.
En contraste, el empleo informal ha mostrado una relativa estabilidad, sin cambios estructurales relevantes durante el mismo periodo. Este comportamiento sugiere una persistente dualidad en el mercado laboral tamaulipeco, donde el sector formal crece impulsado por factores externos y de inversión, mientras que el informal —concentrado principalmente en micro, pequeñas y medianas empresas (pymes)— mantiene su tamaño como válvula de absorción laboral.
Las pymes continúan enfrentando restricciones estructurales que limitan su transición hacia la formalidad, entre ellas el acceso limitado a financiamiento, cargas regulatorias, baja productividad y una débil integración a cadenas de valor. En este contexto, la informalidad no disminuye, sino que se estabiliza como un componente funcional del tejido económico local, particularmente en actividades comerciales, servicios personales y autoempleo.
En cifras, de acuerdo con la STPS estatal y con base en los registros del IMSS, Tamaulipas se mantiene cercano a 693 mil empleos formales asegurados, con una trayectoria estable y por encima de la media nacional en participación formal. Sin embargo, análisis de 2025 señalan que la entidad incumplió metas de creación de plazas y perdió alrededor de 8,600 empleos formales en uno de los trimestres, reflejando un “paro” en la generación de nuevos puestos el año pasado.
Según la ENOE del INEGI, en 2025 la Tasa de Informalidad Laboral en Tamaulipas se ubicó entre 44.9% y 46.4%, es decir, alrededor de 742–768 mil trabajadores en alguna modalidad informal, cerca de la mitad de la población ocupada. Para el primer trimestre de 2026, los datos apuntan a una informalidad de 45.9% (aproximadamente 766 mil trabajadores), frente a 904 mil en el sector formal, configurando una doble presión: débil creación de empleo asegurado y expansión de micronegocios y trabajo sin prestaciones.
Desde una perspectiva de política pública, este escenario plantea retos importantes. Por un lado, la expansión del empleo formal representa una oportunidad para fortalecer la recaudación fiscal, mejorar la cobertura de seguridad social y elevar la productividad agregada. Por otro, la persistencia de la informalidad limita el alcance de estos beneficios y perpetúa brechas de ingreso, protección social y acceso a financiamiento.
Hacia el cierre de 2026, las perspectivas son moderadamente optimistas. Se anticipa que el empleo formal continuará creciendo, aunque a un ritmo más moderado, condicionado por factores externos como la desaceleración económica en Estados Unidos, la evolución de las tasas de interés y la estabilidad del entorno geopolítico.
No obstante, la inercia positiva del nearshoring y la demanda de manufactura regional seguirán siendo motores clave.
En cuanto al empleo informal, es probable que se mantenga en niveles similares, salvo que se implementen políticas específicas de formalización empresarial.
Programas de simplificación fiscal, incentivos a la digitalización de pymes, acceso a crédito productivo y esquemas de incorporación gradual al régimen formal podrían generar cambios más sustantivos en el mediano plazo.
Finalmente, el reto estratégico para Tamaulipas radica en lograr una mayor articulación entre ambos segmentos del mercado laboral. La vinculación de pymes a cadenas de suministro formales, el fortalecimiento de capacidades productivas locales y la promoción de políticas laborales inclusivas serán determinantes para consolidar un crecimiento más equilibrado y sostenible.
El primer semestre de 2026 confirma una recuperación del empleo formal en Tamaulipas con bases relativamente sólidas, mientras que la informalidad permanece como un desafío estructural que requiere atención integral para avanzar hacia un desarrollo económico más incluyente.







